Con permiso expreso de Josep Maria Calzada Dolade -mi cliente- me permito poner a disposición de cualquier ciudadano que lo precise, y también por supuesto de compañeras abogadas y de otras operadoras jurídicas, de una reciente y magnífica sentencia que ha dictado el Magistrado Fernando Méndez Diestro, dictada durante el periodo en que ha sido responsable del Juzgado de lo Social nº 32 de Barcelona.
La cuestión debatida -y su prueba- no era sencilla,