18 junio 2026

SOBRE LOS PRECIOS PÚBLICOS DE LA ENSEÑANZA UNIVERSITARIA. UNA BREVÍSIMA REFLEXIÓN

Confieso que la docencia me apasiona. Como ya he comentado alguna vez, he estado prácticamente 15 años dedicándome a la enseñanza universitaria como profesor asociado y/o colaborador, primero en la UPF, después en la UAB y la UOC -compaginado con la actividad principal como abogado laboralista-, y ahora ya como personal laboral a tiempo completo en la UOC. Esto no me da una perspectiva especial respecto a mis compañeras docentes que llevan muchísimo tiempo dedicadas exclusivamente a la enseñanza superior, donde la experiencia de ellas, y sin duda el deseo de que el alumnado aprenda se convierten en la máxima aspiración. Por eso, leo siempre con mucha atención sus comentarios, y especialmente el "vacío" actual de las aulas y el impacto de la inteligencia artificial.

Pues bien, se ha publicado en el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya el Decreto 96/2026, de 16 de junio, que fija los precios de los servicios académicos en las universidades públicas de Cataluña y en la UOC para el próximo curso 2026-2027. (Para los curiosos o juristas empedernidos, podéis consultar y verificar el documento con el código CVE-DOGC-B-26167103-2026 en la web de la Generalitat).

Congelación de precios y el coste real de los estudios

La primera buena noticia es la congelación de los precios. Las tarifas se mantienen exactamente igual que el curso pasado. Para ponerlo en perspectiva con mi universidad, la UOC:

  • El crédito de un Grado se mantiene en 20,42 €. Hablamos de que un grado completo de 240 créditos sale por unos 4.900 € en total (tasas administrativas aparte).
  • Para los Másteres habilitantes, como el de Abogacía y Procura, el precio es el mismo: 20,42 € el crédito. Un máster de 90 créditos supone unos 1.837 € de docencia.

Ayudas y descuentos: un escudo social necesario

Pero lo verdaderamente importante de este decreto es el "escudo social" -la congelación de los precios ya lo es- que mantiene y amplía. Siguen vigentes las Becas Equidad, que reducen los precios (dejándolos en apenas 4 € o 6 € por crédito en la UOC para los tramos de renta 1 y 2). Ninguna persona con méritos y ganas de estudiar debe quedarse fuera por razones económicas.

Además, se mantienen las exenciones totales (gratuidad) para familias numerosas de categoría especial, personas con discapacidad igual o superior al 33%, víctimas de terrorismo, víctimas de violencia machista y personas perceptoras del Ingreso Mínimo Vital. Y como gran novedad este año, se incluye la exención para las familias monoparentales (del 50% o del 100% según su categoría). Una medida de justicia social indudable.

Una brevísima y quizá equivocada reflexión: Precio vs. Valor

Pero toda esta accesibilidad económica me lleva inexorablemente a una reflexión que ya adelanté en este mismo blog el pasado 26 de mayo. Hablo del absentismo en las aulas universitarias, tanto en las presenciales como en las virtuales. No estoy poniendo en cuestión las bonificaciones y exenciones, eso ni lo discuto, sino el precio estandar del crédito del alumnado sin angustias económicas.

El acceso a los grados y másteres de carácter público, es muy barato, o sino como mínimo, lo diré con otras palabras, muy económico, y defiendo con uñas y dientes que ha de ser así. La educación superior no puede ser un privilegio para quien pueda pagarla. Sin embargo, creo que es inaceptable confundir valor y precio.

La enseñanza universitaria la pagamos entre toda la ciudadanía. El "valor" real de una plaza, de la infraestructura, de la investigación y del tiempo de los docentes que estamos ahí para guiar, resolver dudas y transmitir experiencia, es inmensamente más alto que el "precio" que paga el alumnado en su matrícula.

Por eso, ver foros virtuales que no se activan, canales de comunicación en silencio perpetuo, o dar clases presenciales con 2 alumnos de un grupo de 20 —que, aunque para mí sea un placer personal por la cercanía, es un fracaso del sistema—, resulta desolador. Mientras tanto, proliferan grupos paralelos de WhatsApp o Telegram donde el alumnado intenta resolver entre sí dudas que deberían plantear a sus docentes. De verdad, que no lo entiendo.

Es inaceptable este nivel de absentismo universitario. Quizás las penalizaciones (como el recargo por segundas y terceras matrículas que ya existe) deban ser mucho mayores para quienes no aprovechan los recursos públicos. Y simultáneamente, por supuesto, las ayudas deberían ser superiores para quienes realmente las necesiten y se esfuercen. Es más, hasta en buenos expedientes se debería apostar por la gratuidad. La Universidad ha de realizar, ¿lo está haciendo?, una muy seria reflexión sobre su futuro más inmediato, porque hay que cambiar muchas cosas, pero el absentismo actual del alumnado no es la solución desde luego, y es inaceptable. Pero es un claro síntoma de, aún no sabemos, que enfermedad...

Termino esta entrada recordando a dos de mis poetas favoritos. Uno clásico, Antonio Machado. El otro es Roger Waters.Sí, soy así de contradictorio.

"Todo necio
confunde valor y precio"

— Antonio Machado. Proverbios y Cantares (Nuevas Canciones), LXVIII

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Te contestaré lo más rápido que me sea posible, pero ten paciencia. Mi opinión no sustituye la de un profesional jurídico que pueda asesorarte directamente y examinar documentación.