Ha sido un placer, amigos. Coincidir durante estos últimos años en Col.lectiu Ronda con Genís Pérez Palomares y con Jaume García Vicente me ha permitido -nos ha permitido- disfrutar de dos referentes en el mundo del iuslaboralismo, comprometidos en la lucha de los trabajadores, de las capas más desfavorecidas de la sociedad, y como nos dijo Jaume en su despedida, siempre batallando con un claro objetivo: alcanzar la justicia material -y eso, no es nada fácil-.
Ahora, querido Genís, tu nieto en México y tu reto de subir montañas, te esperan. Y por fín tendrás tiempo para ello.
Jaume es, para mí -y creo que para mucha otra gente- uno de los mejores abogados laboralistas que haya podido conocer. Profesor universitario -la UAB y sus alumnos también han perdido con su jubilación a un gran docente-. Nos hemos quedado huérfanos sin tí, ya lo sabes, pero muy especialmente, Paco. Creo que no hace falta decir nada más. Pudo y debió ser Juez. Afortunádamente siguió siendo abogado con nosotros en el Col.lectiu. Desde la trinchera se obtienen más victorias.
Pero bien, ahora podrás pintar, y cocinar, y olvidarte de plazos, visitas, demandas,....pero espero -estoy seguro que no- de tus compañer@s de Ronda.
Quizás escribo estas líneas porque, hablando con mi compañera Elena, nos dimos cuenta que Genís y Jaume se han jubilado, y nuestra "máquina" del despacho sigue funcionando, sin parar, incansable, sin darnos tiempo ni tan siquiera para añorar y echar de menos a los que ya no forman parte de nuestros engranajes. Y sin embargo, siempre estaréis presentes. Creo que puedo hablar en nombre de todo Col.lectiu Ronda y decir: Amigos, gracias por todo lo que nos habéis aportado, os echaremos siempre de menos y, simplemente, ¡¡¡vivid y sed felices!!!.
Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.
Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.
Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.
—Jaime Gil de Biedma, “No volveré a ser joven”.
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| No paran, recién jubilados, y ya con retos nuevos.... |